¿Te subes correctamente a tu moto?

Subirse a una moto parece algo sencillo, pero, montes como pasajero o conductor, existe una forma correcta de hacerlo y unas cuantas más que pueden complicar las cosas.

Partimos de la base de que sabes que es mejor aparcar tu moto sobre una superficie firme y sin desniveles, preferentemente sobre seco y con espacio suficiente para operar alrededor de ella.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que a una moto se sube uno ya completamente equipado, es decir, con la cremallera de la chaqueta cerrada –también pantalones y sus bolsillos-, el casco bien ajustado y lo mismo para los guantes y el calzado.

Introduce la llave en el contacto, aunque todavía no vayas a poner el motor en marcha. Así no tendrás que sacarlas después del bolsillo. Hay quien prefiere quitar el caballete central o la pata lateral antes de subirse a la moto, pero somos conscientes de que las motos pesan bastante. Si aprovechas la seguridad que proporcionan, puedes subirte de forma estable y cómoda, mejor desde el lado izquierdo si tienes pata lateral.

Una vez ubicado en tu posición de conductor y con los pies lo más mejor apoyados posible, retira la pata lateral con el pie izquierdo o el caballete central empujando el manillar en el sentido de la marcha. Si te encontrases en pendiente, justo después pisa el pedal del freno trasero con el pie derecho o acciona el freno de estacionamiento -si no cuentas con ninguno de estos dos elementos, tendrás que accionar directamente una las manetas de freno en el manillar-.

Ya estás al manillar de tu moto, estable y debidamente equipado, aunque seguramente todavía tenga que subir un pasajero. Cuanto mayor sea la estatura de éste, más fácil le resultará ocupar el asiento de atrás. Antes de subirse, un pasajero debe tener claro que no puede comprometer la estabilidad de la moto y su conductor.

Si el conductor no apoya los dos pies con seguridad, se puede tener la tentación de subirse con la moto aún sobre el caballete, pero después será más difícil hacer descender la moto de este, además de la consiguiente sobrecarga. En cualquier caso, el pasajero debe tener sus estribos debidamente desplegados. Una vez tengas la confirmación de que el pasajero está debidamente ubicado, puedes pensar en iniciar la marcha.

Puede que seas de los que prefieren arrancar el motor de su moto antes de subirse a ella, con el fin de cerciorarse de que todo funciona correctamente. Esto está bien en el arranque a baja temperatura, por ejemplo. Al mismo tiempo, el arranque sobre la moto permite una cómoda lectura de los instrumentos y te sitúa en la mejor posición para liberar el freno de estacionamiento, engranar una velocidad, acelerar y emprender la marcha de forma impecable.

Puede que esta explicación te haya parecido algo obvia, pero créenos cuando te aseguramos que dos factores, como un desnivel sobre firme resbaladizo, pueden hacer que tu moto acabe fácilmente en el suelo si no se presta la debida atención. Lo mismo se puede decir si combinas ese desnivel con un pasajero poco hábil, un firme resbaladizo retirando el caballete antes de tiempo o el exceso de peso con una pata lateral retirada prematuramente. Así, puedes formar todas las combinaciones que se te ocurran. Si se da un solo factor de los descritos, seguramente no pase nada. Si se dan dos o más, cualquier cosa puede ocurrir.

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